Más versión original en Zaragoza

En el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

Henchido de entusiasmo, leo en la siempre interesante bitácora de Toni Alarcón que los cines Renoir, en su reciente dinámica recuperativa de la VOSE en esta vetusta ciudad, nos proponen esta semana un miniciclo de cuatro perlas europeas, disponibles todas ellas en su lengua nativa, con letritas para leer, y al irrisorio precio de 2 euros el pase, lo mismo que costará un café en la Expo. Me pellizco y vuelvo a leer: allí sigue el maravilloso artículo sin cambiar ni una coma, y con un “no se vayan todavía, aún hay más”. Ergo no estoy soñando. Podéis hacer la prueba vosotros en su blog o en el apartado correspondiente de la web del cine, la modalidad de pellizco es libre . Y que no me entere yo que no vais, que os meto con la zapatilla. Bueno, debo decir que yo solo iré a “Los falsificadores“, que es la única que me falta, pero si alguien me insiste un poco puedo ir a hacer bulto a las otras.

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Deliciosos Cortometrajes, nueva proyección de ‘Debajo del ala’

La Asociacion de Vecinos “Manuel Viola” organiza la II Muestra de Deliciosos Cortometrajes, que tendrá lugar el próximo jueves 27 de septiembre a las 19:00 horas, en sus instalaciones de la calle Domingo Ram, 49 (Zaragoza).

En la muestra, coordinada por el profesor y crítico de cine Roberto Sánchez, se exhibirán un total de nueve cortometrajes entre los que se encuentra Debajo del ala, dirigido por Jose Barrena, y protagonizado por Juana Mª Escribano y Eduardo Paradera. Debajo del ala es un drama de corte romántico, de 20 minutos de duración, rodado en diversas localizaciones de Zaragoza, Tarazona y Navarra.

Se espera contar con la presencia de algunos de los autores.

Más información sobre el resto de cortometrajes proyectados aquí.

Mi primer gatillazo

Viajar haciendo turismo por Estados Unidos, con la variedad geográfica y cultural de tan vasto país, es una cosa que siempre me ha parecido fascinante. El típico viaje interestatal en una autocaravana, dejando millas de asfalto bajo los neumáticos, y recorriendo lugares tan bellos como dispares, es algo que me atrae solo con pensarlo. Sin embargo me da un poco de reparo pensar en los espacios vacíos, que en un país en el que todo es grande, se convierten en interminables rectas grises apuntando hacia el horizonte.

En uno de esos desiertos o secarrales parezco encontrarme en estos momentos, en cuanto a inspiración se refiere, pues tras tener todo preparado para empezar la preproducción de mi siguiente rodaje, me he dado cuenta, afortunadamente a tiempo, de que no voy a quedar satisfecho en caso de rodar el proyecto tal como lo tengo en mente. De que no lo voy a disfrutar. De que no me pone, vamos…

La historia me gusta, el mensaje me atrae, la producción parece a priori sencilla… entonces, ¿qué es lo que ocurre? Ni más ni menos que la consumación del peor de todos los males que un hombre puede esperar: el gatillazo.

Cuando todo está preparado, la productora buscando calendario para rodar, el guión técnico prácticamente acabado, el presupuesto reservado en mis arcas patrimoniales, va y resulta que la erección no se consuma. El miembro artístico, el pene creativo está callado, no dice nada, ni se yergue majestuoso, con su soberbia explosión de majestuosidad, aunque la joven sea bella y atractiva.

Llevo lo que ya se puede empezar a contabilizar por meses con esa sensación de poder empezar a rodar un corto del que luego me quiera olvidar enseguida, y es como si lo aprendido con el anterior me estuviera exigiendo estar a la altura de un listón que desde luego no existe, aunque mi subconsciente, o ese bendito canalla llamado amor propio, se empeñen a veces en hacerme creer que sí.

Sumido en una niebla gris, espesa y sucia como el ponzoñoso aire de un bar del casco a las tres de la mañana, me levanto cada día con la renovada esperanza de que recibir la nueva luz, mirando por la ventana antes de lavarme la cara.

Me reconforta saber que esta desazón se me ha presentado antes de empezar, como el augurio a tiempo de un mal presagio o el sueño interpretado de las siete vacas flacas. Igual que en un adelantamiento en carretera, si no estás totalmente seguro, no lo hagas. Probablemente, tras la siguiente curva aparecerá el momento adecuado para iniciar la maniobra. Y entonces me pondré el condón, y a disfrutar.

Os mantendré informados.

Cómo ir a un festival de cine

Manual de supravivencia para el festivalero neófito

Si te gusta el cine, si has descubierto que existen otras salas fuera de tu centro comercial favorito, si en ocasiones incluso llega a tus manos alguna revista que, además de chivarte el último intercambio de fluidos corporales de Hollywood, habla del próximo pelotazo estival, si las palomitas ya no te saben como antes, y si crees que quedarse oligofrénico por leer subtítulos al mismo tiempo que ves una película es una leyenda urbana, entonces puede que te hayas preguntado alguna vez qué es eso de un festival de cine.

No hay que confundir los festivales con los premios de la Academia o de la Industria cinematográfica de cada país. Estos últimos son premios otorgados anualmente al cine realizado en cada país, al auspicio de productoras y otros organismos estatales y/o privados, con el fin de estimularlo y promocionarlo. En España tenemos los premios Goya, organizados y entregados por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. En Francia están los César, en Inglaterra los Bafta, en EEUU los Óscar, etc. Normalmente consisten en una ceremonia de entrega de premios y la correspondiente fiesta privada posterior con cogorza obligatoria, para que los invitados celebren las alegrías o ahoguen las decepciones, según proceda.

Un festival o una muestra de cine, en cambio, es una recopilación y exhibición de películas, cortos, o cualquier otro material audiovisual, que va desde el cine de actualidad hasta el documental social, organizada según temáticas (terror, comedia, cine negro…), tipo de producto (ficción, animación, cortometraje, guión…), soporte físico (35 mm., vídeo, móvil cam…), o tipo de realizador (origen, experiencia, edad…). Se exhiben normalmente en cines o salas concertados durante varios días, y acostumbran cobrar entrada a precio habitual. Suele estar organizado y patrocinado por espónsores privados y públicos, y su fin es más el servir de lanzamiento de las diversas producciones, dar a conocer alternativas al cine comercial, o servir como punto de encuentro entre miembros del ámbito cinéfilo.

Acostumbran a organizar actos paralelos, charlas, cursos, exposiciones, ruedas de prensa, etc. con miembros o personajes del mundillo. Posteriormente, un jurado elige uno o varios de los trabajos, que serán premiados y reconocidos como los ganadores de la edición de ese año. Tampoco aquí se privan de la fiesta con cogorza.

Los festivales más prestigiosos en Europa podrían ser Cannes (ahora recién empezado), Berlin, Venecia o San Sebastián, y éste último, junto con Málaga, Valladolid o Sitges, lo son en España, aunque hay infinidad de ellos, en todos los países, y en la mayoría de las ciudades, de mayor o menor calado y de diferentes ámbitos o temáticas.

No es necesario que un festival sea el más prestigioso o el que más glamour emane para que sea interesante, si de ver cine estamos hablando. Evidentemente a todos nos hace ilu ver a Scarlett o a Clooney en persona o conseguir una foto con ellos, pero un festival tiene otras connotaciones, por lo menos a mi entender.

Si no has estado nunca en un festival o muestra de cine, y la curiosidad no te deja dormir por las noches, te animo a que acerques a uno, y pierdas tu virginidad de freaky. Si este es el caso, te contaré algunas cosillas que tal vez te interesen:

· Elige un festival: te recomiendo no empezar por Cannes, salvo que seas de por allí (¡necesitas acreditación para entrar a las pelis!). Mi consejo es ir a un sitio donde puedas desenvolverte fácilmente, una ciudad que conozcas (puede ser la tuya), un transporte cómodo, un idioma controlado… Ten en cuenta que las versiones presentadas suelen ir subtituladas en el idioma local, y como mucho en inglés. Elige un motivo que te atraiga: terror, actualidad, zona geográfica, animación…

· Mínimo un fin de semana: para ir tranquilo, para disponer de más tiempo y de más sesiones, para no acabar embotado por el palizón del viaje y las películas todo en un día, te recomiendo hacer una noche por lo menos. Si descansas y duermes, o si te vas de farra, eso ya es tu elección. Y si eliges el fin de semana de apertura o el de clausura y entrega de premios, también a tu albedrío, aunque claro, lo ideal sería estar allí de principio a fin.

· Empápate del programa: normalmente podrás tener, vía web del festival, toda la información necesaria, su programa, horario de los pases, ceremonias de apertura y clausura… De no tener esta información por web, solicítala por mail, o por teléfono, o a la oficina de turismo correspondiente, pero no vayas a la aventura.

· Elige y selecciona: salvo que vayas a estar todos los días de la muestra, y todos ociosos, no podrás disfrutar de todo el programa propuesto (y aún así), por lo que te recomiendo que leas el mismo con detenimiento, y marques lo que te interese. Si no conoces parte del material, busca en Internet y elige lo que probablemente más te apetezca ver. Muchos festivales ofrecen bonos para varios pases a precios reducidos; sopesa esta opción. Ah, y otra cosa, las entradas a veces se agotan; no desprecies la venta anticipada. Y, quien sabe, a lo meor te puedes costear el viaje con la reventa, ¿tienes morro?

· Si no conoces la ciudad, llévate un plano de la ciudad, con las diferentes sedes localizadas y las rutas de una a otra. Marca también el hotel, la estación o parking, restaurantes cercanos, etc. Consigue otro plano del metro, si lo hay. Una vez allí, puedes descubrir alguna actividad del festival que desconocías, y de este modo podrás ser reactivo para moverte.

· Busca compañía: aunque no hay problema por ir solo (siempre he pensado que el cine es uno de los sitios más adecuados para ir cuando no tienes compañía), te servirá tener alguien con quien hablar entre sesión y sesión. Si no encuentras a nadie que le interese ir al festival de Sitges, por ejemplo, puedes proponerle que haga turismo por Barcelona mientras tú estás en el cine, y luego os juntáis.

· Nada más llegar: Dirígete a cualquiera de las sedes, o a la principal. Pide información en folletos, catálogos, pases, entradas… Pregunta por lo más interesante del festival, pregunta a la organización, a las azafatas o a los voluntarios.

· Conoce gente: Habla con la gente en la cola del cine, el que se siente en la butaca de al lado, la chica que vende camisetas… no seas tímido, a cualquiera de ellos les gusta el cine, y puede que como tú, hayan venido de fuera y estén encantados de conocer gente. Otro punto de vista del certamen o más información que complemente a la tuya serán siempre interesantes.

· Los famosos: Si ves algún famoso y te hace ilusión saludarle, no te cortes; tienen carne, huesos, y cagan en el water como tú y como yo. Es más, en público procuran ser simpáticos, por la cosa del qué dirán. Tampoco les vayas a rajar de su última película si te pareció un truño, pero si le dices que te gusta su trayectoria (entiendo que es porque lo piensas) o que en la última película estaba muy bien, tendrás casi la foto con ella, o su autógrafo en tu teta.

· Apertura y clausura. Suelen ser con invitación, aunque también las hay libres. No obstante, la invitación puede muchas veces conseguirse por petición, bien por mail, por tfno., etc. Si tienes ocasión de ir a cualquiera de estos eventos no la desaproveches, es una oportunidad de respirar el ambiente de manera distinta.

· Conclusión: sería un detallazo por tu parte, que unos días después del festival te dirijas a ellos vía mail, dando tu impresión sobre el mismo. Explícales quién eres, por qué has ido allí, y qué te ha parecido. Una felicitación, o una buena crítica constructiva, será siempre agradecida por el comité organizador.

Y por último, la principal recomendación es intentar que te guste, por lo que no es cuestión de obsesionarse, y tragarse todo lo que echan, si ves que te vas a agobiar. Si no te apetece dejarte los ojos en las pantallas y los riñones en las butacas, puedes matar dos pájaros de un tiro, dejando alguna película en el camino; aparte de ver cine interesante y nuevo en San Sebastián, por ejemplo, podrás disfrutar de una excelente gastronomía o de una increíble playa. Sé tu propio guía turístico-cultural.