En defensa del Teatro Fleta

Continuando con el tema de la gestión y conservación de la cultura en Zaragoza, ya comentado en un par de artículos anteriores, le toca el turno ahora al Teatro Fleta, enésimo despropósito de nuestros gobernantes, y siguiente víctima (el teatro y los zaragozanos) de la espculación urbanística, en este caso entre DGA y SGAE, si las cosas no cambian.

Y entre las opciones que tenemos en nuestra mano para intentar precisamente eso, que las cosas cambien, y que las obras de remodelación se retomen, está la de manifestar nuestra protesta ante la actuación del Gobierno de Aragón.

De eso se está encargando APUDEPA (asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés), que mediante una recogida de firmas en su página web, quieren hacer llegar a la DGA la voz de aquellos zaragozanos que no queremos resignarnos a perder otro icono de la cultura local.

En un mes ya han recogido más de mil firmas de ciudadanos que han dicho que NO al derribo del teatro.  Desde aquí te animo a que sumes a la reivindicación.

Más información en el blog de Toni Alarcón.

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De Cesaraugusta a Zaraconejos de Cierzo

Por Luis Betrán Colás. “El ojo del diablo”

Cesaraugusta no fue nunca una ciudad romana de importancia en tiempos largo ha pretéritos. El afirmar lo contrario es una de tantas muestras de baturrismo analfabeto. Cosa tan detestable como el catalanismo de barretina, el galleguismo de muñeira, el vasquismo de txapela y goma 2, el andalucismo de tronío, el valencianismo fallero y, naturalmente, el españolismo de monarquía bananera.

Zaragoza cuenta con bastante más de 600.000 habitantes. Es decir: supera de largo la mitad de la población total de Aragón. Dicen que es la quinta ciudad de España (perdón del estado español, no se vayan a cabrear los nacionalistas posmodernos). Tambien dicen que es (veánse estadísticas publicadas al efecto en diarios tan inanes como “Heraldo de Aragón” o tan “independientes” como “El País” o “El Mundo”) la novena ciudad en cuanto PIB, calidad de vida etc. Así que de menesterosos nada de nada.

Culturalmente Zaragoza es un erial tan árido como la famosa comarca de los Monegros.

Está el Auditorio, cierto es, con una programación, en lo que se refiere a la música clásica aceptable aunque no exista Festival de la mal llamada Música Culta como sucede en ciudades como Granada, Cuenca, Santander, San Sebastián, La Coruña (perdón otra vez, quise decir A Coruña), Torroella de Montgrí (grandiosa urbe), Oviedo (temporada de ópera, algo irreprensentable en Zaragoza como sabemos, aunque recientemente la nueva concejala de cultura, culta ella ha anunciado que como Zaragoza es muy culta va a enaltecer nuestra cultura con la presencia en el Teatro Principal de la muy famosa en la cultura operística Compañía de Gdansk, de nivel al menos como la de la Scala de Milán, el Covent Garden de Londres, la Opera de Viena y otras casi tan grandes en eso de la cultura como la de la ciudad polaca de Gdansk famosa por su cultura y no por sucesos algo sangrientos). Además hay un problema añadido: hay que tener unos cuantos euretes para los abonos porque si no es asi uno tiene que madrugar e irse a la cola por si queda alguna entrada suelta. Añado: el espacio reservado a las autoridades suele estar misteriosamente vacío. Ahora bien, si por un casual se llena (como en la actuación de la Filarmónica de Viena aunque no se personasen ni el alcalde sr. Belloch, ni el Presidente del Gobierno sr. Iglesias, ni el emperador sr. Biel que no reina pero si manda) es por politiquillos y amiguetes de división regional (otro lapsus, comarcal).

Y para terminar esta parrafada sigamos con que su sala grande se llama Mozart, horterada descomunal y que no se da en ciudad alguna de España (perdón, carajo, del estado español), aunque como todos sabemos el Amadeus de Salzburgo visitaba frecuentemente Zaragoza. No queda sino añadir que el público mayoritario, compuesto en su mayoría por damas empigorotadas, enjoyadas y pintarrajeadas, se caracteriza por sus accesos de tos, su afición a desenvolver caramelitos y, por supuesto, a aplaudir a destiempo y mirar el reloj. Que, joder, estos tíos y tías del Beethoven de los reverendos pueden ponerse muy pesados y hay que irse a casita a ver si se ha grabado “aquí hay tomate” (ignoro su horario en la horrísona Tele 5).

Tambien existe – al César lo que es del César – otro pequeñito auditorio frente a la clínica Montpellier que este si se llama con toda propiedad Eduardo del Pueyo (el segundo mejor pianista que ha dado Aragón en el pasado siglo). Entrañable recinto tamaño Filmoteca, donde puede disfrutarse una variopinta programación cargada de interés. Pero va poquita gente. Las mencionadas señoronas porque no es lugar de lucimiento, los citados políticos porque si su tiempo para pensar en ladrillos no les dejar a ir a la majestuosa sala Mozart imaginense a esta enanez tan impropia de su grandeza.

Hay un Festival de Jazz y otro de Flamenco en la asimismo justamente llamada sala Luis Galve del monumental Auditorio de la Romareda (el primer mejor pianista que ha dado Aragón en el pasado siglo). La magnífica idea de mesitas, velitas y resopón se ve invariablemente perjudicada por una acústica infame, y las programaciones son cuanto menos irregulares. Recuérdese que una vez vino Martirio que en nada tiene que envidiar como vocalista de jazz a Ella Fiztgerald.

Tambien hay en Zaragoza un Ateneo – que fino queda – ubicado en un inmundo piso de la espantosa Plaza Ariño y que cuenta para sus conferencias, tertulias y sesiones con un modesto televisor, un modesto reproductor de DVD (no avis), un modesto aparato de vídeo y un modesto equipo de música. Tanta modestia se corresponde con la más modesta asistencia que, algunas, veces llega hasta las veinte personas. ¡Qué barbaridad¡. En verdad, en verdad os digo Zaragoza rebosa cultura.

Y asi podríamos seguir con los desmanes arquitectónicos y urbanísticos que se vienen perpetrando desde aquel cachondo dúo que formaron los sres. González Treviño y García Nieto. Bueno, y del cine que. Pues del cine ná.

Primero se cargaron el Fleta (cosa fachendosa, ésta de la D.G.A.) para convertirlo, dijeron, en teatro de ópera y ballet. Y pasó lo que pasó. Desbarajuste total, desvencijamiento arrabalero y al final que se hara alli……pisitos, que pensábais.

Luego se fue a la mierda el Don Quijote (que feo era el condenado), los Goya, el Mola (terrorífico él aunque proyectase pelis de Robert Altman y de Woody Allen), los Buñuel y, dentro de un plisplás el Cervantes que ya no pinta nada, la verdad. Esperemos, es un decir, que se respete al Elíseos que en tiempos fue sede de la Filmoteca y que es la sala más bonita de Zaragoza. Pero….uy que miedo.

La última ha sido cargarse Cinefrancia y donde dije digo, ahora digo Diego en lo que respecta a la ubicación de la Filmoteca, sita en liliputiense habitáculo. Y como no siempre se llena, más bien lo contrario, tampoco pasaría nada si la mandáramos a hacer puñetas. Eso si perdería el cargo su vitalicio director cuya voz ha retumbado (¿?) en pro de otra sala más grande y menos cutre.

Así que a Huesca que hay si que hay un Festival de Cine, no de clase A, pero haberlo haylo. Lo que honra a esta ciudad, que tambien dispone, dicho sea de paso, de los dos únicos restaurantes con una estrella Michelín de todo Aragón. Claro que allí los partidos de ladrillo y cachirulo tienen poca chance.

Vista nuestra cruda realidad me permito envíar mi más absoluto no-saludo a la nueva Concejala, faltaría más. Y si nadie lo remedia, como asi va a suceder, Zaragoza no merece llevar ese nombre que suena a capital. Mas bien Zaraconejos, no se si de Arriba o de Abajo. Lo dejo en Zaraconejos del Cierzo, que, como sabemos, es ese elemento atmosférico que daría miedo al propio Eolo. Y el que quiera ver cine subtitulado que se joda, ya que los aclamados – no por mi – Renoir se bajaron los pantalones a las primeras de cambio. Debió de ser por ese extraño problema visual que padecer los zaraconejistas y que les impide leer y ver a la vez en gran pantalla. Extraña enfermedad a fuer de cinéfilo veteranísimo

Algo habría que hacer al respecto. Pero a mi, que ha tiempo rebasé la mitad de mi mortal existencia, no me debe quedar más remedio que la resignación que, como dicen los alegres globalizados, es el primer paso para la felicidad. ¡Y una mierda tan gorda como la expo esa de los cojones en la que jamás pondré los pies. Lo juro por los espectros venerados de Bergman, Antonioni, Eisenstein, Ozu, Visconti, Ophúls, Lang, Murnau,Mizoguchi, Von Stroheim, Von Sternberg, Buñuel, Rossellini….. y por los vivos y muy vivos Sokurov, Bela Tarr, Hermanos Dardenne, Amelio, Angelopoulos, Rosales, Egoyan, Kaurismaki, Loach, Oliveira (¡Qué grande eres cavaleiro a tus casi 100 años¡). Y no cito ningún americano, porque no me da la gana, porque no aguanto la colonización yanqui, porque Clint Eastwood no me parece el mejor director del mundo ni de coña, y porque estoy de cine americano para niños palomiteros (entre 8 y 80 años) hasta las narices. Y además odio a Bush, a sus pompas y a sus obras. Y a los que se arrodillan ante el Gran Manitú de los espantajos.

Y, sin embargo…¿otra vez la resignación? ¿Que porquería de villorrio es éste que solo demostró ciertas maneras hace 200 años?. Y para lo que sirvió. Yo en tanto que amante del cine me siento un total afrancesado, de esos a los que insulta el pendejo del Carlos Boyero, el peor crítico que existe, capaz de superar en mediocridad a la mismísima señora o señorita Puyó, que tanto me da.

Considerando lo antes expuesto, me adhiero a cualquier protesta, reivindicación manifestación o lo que diantres sea. Aunque uno piense que la única revolución posible en este asqueroso mundo en que vivimos es la copulación cuasi ininterrumpida, que hasta ahora no la han prohibido los putos americanos, como han hecho con el maravilloso tabaco.

Y terminando tan luengo panfleto. Como la concejala esa que ni me acuerdo como se llama ha dicho que con la expo va a haber un gran Festival de Cine, le sugiero dos cosas:

1) Que el festival en cuestión se llame cine y ladrillo
2) Que se vea todos los días la película de Francesco Rosi “Las manos sobre la ciudad” que al consistorio le toca de cerca.

Pd: Como la imaginación no está precisamente en el poder en la clase política zaraconejeril, me imagino que se tratará del cine y del agua. Pueden pedirme asesoramiento, que no se lo daré, pero antes y después de Esther Williams hay cantidad de películas mojadas.