Cashback, recurriendo a lo superfluo

Sean Ellis, 2006

A partir del cortometraje del mismo título, nominado al Oscar en 2004 y ganador del Tribeca Film Festival o del Brest European Short Film Festival entre otros, Sean Ellis estira una trama que no da para más de los 18 minutos de aquel, convirtiéndola en hora y media (100 minutos, según versiones), dos años más tarde. Más que estirar, añade, pues el cortometraje inicial está íntegramente incrustado en el resultado que ahora tenemos en las carteleras de nuestro país.

Tras ser abandonado por su novia Suzy, Ben Willis (Bean Biggerstaff), estudiante londinense de arte, se pone a trabajar en el turno de noche de un supermercado, evitando así los desvelos provocados por el insomnio derivado de la ruptura.

Rodeado de un esperpéntico grupo de personajes que rozan el freakismo estereotipado, previsible y repetido sin piedad a lo largo de la historia del cine moderno, Ben contempla el entorno que le rodea desde la perspectiva de su mirada artística, retratando la belleza que encuentra en cada instante, en cada momento, mientras deambula por un mundo en el que Sigue leyendo

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Love and honor

Yoji Yamada, 2006

Cartel de Love and honorCon la candidata en 2002 al Oscar a la mejor película en lengua extranjera “El ocaso del samurai“, Yoji Yamada abría la trilogía sobre la desmitificación del samurai, que vendría seguida por “The Hidden Blade” (2004), seleccionada en Berlín, y acabaría ese mismo año con “Love and Honor”, basada en el relato “The Blind Sword: Echo of Vengeance” de Shuhei Fujisawa, y que tras pasar por Valladolid, llega ahora a nuestro país, aunque supongo que a cuatro salas con cuentagotas.

Yamada, prolífico autor con casi 80 títulos en su haber, nos presenta la versión menos épica del samurai, la más doméstica u hogareña, pero sin renunciar en ningún momento a las bases de su razón de ser: los códigos del honor, el orgullo, la justicia, y en este caso también el amor.

Shinnojo Mimura, es un samurai de finales del periodo Edo, en el siglo XIX, al servicio de su majestad el emperador Sigue leyendo

Jindabyne

Ray Lawrence, 2006

Cuatro amigos, del pueblecito australiano de “Jindabyne”, en el estado de Nueva Gales del Sur (del que es capital Sydney, para más señas), tienen su encuentro anual para irse a pescar un fin de semana a las montañas de la región.

Una vez puesto su cotidiano mundo en stand-by, ese particular y mundano universo provinciano que les ubica, los cuatro amiguetes se echan al monte, y allí, entre cañas de las de pescar y de las de beber, entre bromas y confidencias de hombres, empiezan por encontrar flotando en el río el cuerpo de una joven muerta. Una joven y desnuda aborigen, que ha sido asesinada y llevada hasta allí poco antes. Sigue leyendo

Tirar la piedra y esconder la mano

Me hago un lío, dentro de toda esta amalgama de definiciones en torno al formato documental, cuyas demarcaciones limítrofes no me quedan demasiado claras: docudrama, docuficción, falso documental… son conceptos que me suenan y me sirven todos por igual para encasillar a cualquier híbrido de dicho formato, mientras no me explique alguien la diferencia.

En este caso me referiré a Fast Food Nation, de la que, por mucho que se empeñen sus autores en lo contrario, yo califico de documental disfrazado. Y es que en realidad es eso, un film sobre un libro que a su vez es un estudio sobre una situación sociolaboral en el marco de las cadenas de comida rápida. A esto le ponemos una trama de personajes y así cuela como largometraje dramático… pues lo siento, pero no. Fast Food Nation es un documental; no en toda regla, pero sí un pseudo-documental, uno de esos híbridos de los que hablaba antes, y además un docuficción (me quedo arbitrariamente con esta definición) malo, no tanto por los resultados o por las pretensiones, sino por la relación entre las segundas y los primeros. Sigue leyendo

Diario de un escándalo

 Richard Eyre, UK 2006

Cuando los dos personajes principales de una película cabalgan a lomos de sendos actores y sus eficaces trabajos, suele decirse que asistimos a un duelo interpretativo.  No aludiré a ese tópico socorrido y capcioso, sino que prefiero darle la vuelta a la tortilla y reconocer que en Diarios de un escándalo (Richard Eyre), como en muchas otras películas, esta situación de protagonismo bicéfalo de alto nivel deviene en un gran trabajo de equipo, de compañeras en este caso, que se ponen el traje de faena y se dedican con eficacia a la labor de evitar el desplome de esta historia.

El argumento, pese a verídico, no suscita excesivo interés, si acaso alimentado por la curiosidad morbosa (que no del argumento, previsible de principio a fin) que transmite la obsesión del personaje de Judi Dench, profesora de instituto, próxima a la jubilación, que se enamora del personaje de Cate Blanchett, recién incorporada a la plantilla del centro, y por tanto compañera de aquella. 

Dench buscará el acercamiento amistoso, y cuando sea necesario el chantaje emocional, para de forma espiralmente psicótica poder traer la presa a su terreno.Un personaje duro, correoso, y amenazante, que despliega sus encantos ante la compañera y ante el espectador al que también cautiva en su presentación, frente a la desangelada, frágil e ilusa Blanchett, víctima de su imperfecto entorno familiar y su blandengue personalidad, e incapaz de jugar con las cartas que le vienen.

Al final, la tragedia moral, el descalabro microsocial del entorno doméstico, profesional y urbanita, en el que cada uno en su justa medida se convierte en parte, juez y verdugo de los pecados del defecto y del exceso.

Una película a la que, sin ser floja del todo (ahí están las actrices, ambas nominadas en los Oscar), sí que podemos agradecerle que no nos torture con esa tendencia de estirar su metraje como el chicle que hace bombas pero no sabe a nada, a la que algunos productos recurren como si fuera el elixir del triunfo inapelable o la carta de pedigrí de vaya usted a saber qué raza.

To get to heaven first you have to die

Djamshed Usmonov, 2006

Un joven provinciano recién casado no consigue consumar sexualmente su matrimonio, y sin saber muy bien dónde reside el problema, y por tanto dónde buscar la solución, decide viajar a la ciudad con a fin de tener sexo con otras mujeres, y también contar con el asesoramiento de su primo, algo más impetuoso que él.

Interesante trabajo que ganó el gran premio del último Tokyo Filmex, y que en esta edición del BAFF nos muestra una visión intimista de la inerte personalidad del protagonista, que contempla la vida casi como si de un escaparate se tratara, pero siempre sin decidirse a entrar a comprar.

Tendrán que ser una serie de hechos y circunstancias, algo más que triviales, los que le sirvan como resorte para despertar de su letargo, y dejar de esconderse de sí mismo.

Djamshed Usmonov nació en Asht, Tajikistan, y estudió en la Academia de Bellas Artes de Dushanbe. En 1998 codirigió su primer filme, Flight of the Bee. Su segundo largometraje, Angel on the Right, que le supuso el reconocimiento internacional, ganó el Durián de Oro del BAFF 2003.

Strawberry Shortcakes, buscando el sosiego

Hitoshi Yazaky, 2006

Basado en el manga del mismo nombre de la dibujante Kiriko Nanagan, el guionista Kyoko Inukai, ha escrito el libreto. Hitoshi Yazaky ha sido el encargado de realizar este ejercicio de cine pseudopoético que, en un entorno urbano del Tokyo actual y cosmopolita, nos retrata la desazón que, cada una a su manera, se ha alojado en la vida de cuatro jóvenes niponas.

Avatares amorosos, profesionales o existenciales, han llevado a las protagonistas de esta película a una vía muerta de la que no encuentran la forma de salir, alguna porque ni siquiera se ha planteado ponerse a buscar dicha salida.

Un argumento coral pero con una sola historia común, de gran calado intimista, con pinceladas de una sutil tragicomedia irónica, y de la mano de una acertada empatía no forzada, seduce en poco más de dos horas, gracias al gran talento narrativo del director y a sus actrices, con cuya interpretación ha llegado a rozar la perfección. De hecho, ese ha sido el motivo por el cual el jurado del BAFF le ha otorgado la mención especial este año.

Hitoshi Yazaky nació en Yamanashi en 1956, y cursó estudios universitarios de dirección de cine. Antes de empezar a dirigir, trabajó con los directores Shunichi Nagasaki y Sogo Ishii. Obtuvo gran éxito en festivales internacionales con su debut, Arternoon Breezes (1980), y más tarde con March comes in like a lion (1991) también le reportó reconocimiento internacional.