Primera incursión en Huesca: conociendo a Bertrand Tavernier

El sábado pasado, carretera y manta hacia el norte, y tres cuartitos de hora de coche más tarde nos acreditábamos un servidor y algunos compañeros de la Perdiguer, tras lo cual derechitos a la rueda de prensa que Monsieur Tavernier ofrecía en la Diputación.

Allí, entre anécdotas varias con la traducción y al amparo de nuestras preguntas, el director francés, sencillo e inteligente personaje, nos habló de su visión retrospectiva de Cannes 68, del premio que recibía, de su opinión sobre el cine estadounidense y español, o de su próximo estreno, In the mist. Tras la rueda de prensa, don Bertrand siguió departiendo con el público, esta vez en las instalaciones de la CAI, donde tuvo lugar un encuentro coloquio con el director, que tocaba temas como la dirección de actores, el realismo en la realización, o la influencia en Jean Renoir en su estilo.

Tras la comida, el guión del festival nos llevó al Teatro Olimpia, que proyectaba tres trabajos de Humphrey Jennings. Un servidor se levantó escopeteado tras los 9 minutos del primero, la arenga pro resistencia a los bombardeos de la IIGM “London can take it”, para poder llegar a tiempo a la Diputación donde pocos minutos después se exhibía el interesante documental de Mirella R. Abrisqueta (del programa Bobinas, en Aragón Televisión) “Cicatrices de piedra, la Guerra Civil En Aragón”. A mitad del documental, el resto de compañeros aparecen por sorpresa entre el público, comentando que había problemas con el proyector en el Teatro Olimpia y habían sido “austeramente” desalojados del mismo.

“Cicatrices de piedra…” presenta, desde la perspectiva de los protagonistas de entonces, hoy ancianos, el relato de los duros episodios que les tocaron vivir a cada uno, incluyendo las peligrosas expediciones de exilio que se produjeron a Francia a través de los Pirineos, que para muchos supuso escapar de la olla para caer en el fuego. Un trabajo muy bien documentado, y antesala del otro “La bolsa de Bielsa: el puerto de hielo”, de la misma directora junto a Maite Cortina y José Angel Delgado, que podrá verse también a lo largo del festival. El documental de Mirella estuvo escoltado por otros tres trabajos de autores aragoneses en una sección bautizada tal vez con excesiva grandilocuencia como “Cosecha 2007, cine aragonés insuperable”.

Tras el visionado de sus cuatro trabajos, tocaba café tertulia en la terracita de los porches, al que se nos unió el productor aragonés Javier Millán que “pasaba por allí”, y con quien debatimos corto y sentado sobre la situación de la producción amateur en Aragón y su dificultad para pasar a la profesionalidad, así como la interesante y frenética evolución que se está dando tanto en ese campo como en la distribución.

Fotograma de "Miente", de Isabel de OcampoSi el debate lo hicimos corto y sentado, media horita escasa, fue porque enseguida venía la muestra del Concurso Iberoamericano de Cortometrajes, con la proyección de once trabajos de un nivel general aceptable tirando a bueno, según consenso posterior. Particularmente buen sabor de boca nos dejaron “Taxi?”, “9” y “Miente”, que sin pretender hacer patria resultaron españoles los tres. El argentino “Hoy no estoy”, protagonizado por los jóvenes actores de XXY, me sorprendió también por su agradable simplicidad, su frescura y su sentido estético.

Y así, terminó la jornada para la expedición zaragozana, de la que una minoría se quedó a probar suerte con la película “Holy Lola”, de Tavernier, que se exhibía con el proyector antes problemático. No he sabido cómo acabó la cosa.

Al día siguiente, la mañana dominical es ideal para seguir con proyecciones, en este caso las del Foro Europa, siete cortometrajes igualmente recomendables, del que por señalar alguno me quedaría con Warszawianka del polaco Marcin Maziarzewski, y con Alexandra, del rumano Radu Jude. Y de allí a casa, no vayamos a tener que tirar de Almax por algún empacho de cortos.

Ese fue nuestro oscense fin de semana, lugar al que espero volver alguna vez más a lo largo de los días que restan para la finalización del certamen. Y por supuesto contaros qué tal me va.

Adios Bafana, crisis de identidad

Bille August, 2007

Ejemplo de película pretenciosa, maniquea, y un pelín tramposa, del irregular Bille August, a la cual se le ve el plumero desde casi los títulos de crédito.

No por ser histórica y basada en hechos reales, puede una película (extrapólese a cualquier tipo de creación narrativa) permitirse el lujo de ser tan previsible. Y en Goodbye Bafana, esto es algo que ocurre una vez sí, y otra también, encontrándose el señor August incapaz de rematar con coherencia una historia que a priori podría haber dado para mucho más, y mucho mejor.

En Goodbye Bafana nos encontramos con dos hilos narrativos: por un lado, el escenario convulso y caldeado de la Sudáfrica del Apartheid hacia los años 60-70, con una sociedad hipócrita y racista bien retratada a base de elementos como la falsa élite blanca que no termina de encajar cierta frustración y desencanto debidos a lo poco resolutivo de su estatus de clase media disfrazada de jet set; o bien la marcial actitud de las autoridades tanto militar como política o, específicamente en la película, carcelaria; o la sexista separación de roles en los corpúsculos familiares y vecinales, algo por otro lado habitual por aquellas décadas en todo el mundo moderno o que simplemente presumía de serlo. Sigue leyendo

Bab’Aziz, misticismo islámico

Nacer Khemir, 2005

La semana pasada, en mi escapadita a Barcelona, tuve la oportunidad de ver una de esas innumerables películas que no suelen llegar a nuestras salas zaragozanas o, como diría mi amigo Luis, zaraconejiles. Se trata de la coproducción tunecina, iraní, francesa y alemana, llamada Bab’aziz, y dirigida porel tunecino Nacer Khemir.

Lejos de un largometraje al uso, Bab’Aziz es un híbrido entre documental y videoclip que, a través del viaje que un anciano derviche realiza con su nieta, a través del desierto, profundiza en los aspectos más místicos del espíritu sufista, una rama islámica de gran tradición artística y filosófica. Como contrapunto a la idea ampliamente difundida en occidente del radicalismo islámico, el sufismo y sus seguidores o practicantes los derviches, rechazan cualquier forma de violencia y promulgan la búsqueda interior de la paz, la confraternización y la sabiduría, y éste es el mensaje que Khemir, con el viaje del abuelo y la nieta como base, nos acaba haciendo llegar en su tercer trabajo.

Interesante acercamiento cultural a esta doctrina y forma de entender la filosofía del Islam en su sentido más puro, en la que a través de la música, la poesía, la muerte o el amor, y con la fábula y la metáfora como vehículo adoctrinador, los derviches buscan alcanzar la espiritualidad en un entorno que Khemir ha sabido plasmar bellamente, y donde elementos como el sol o la arena forman una parte esencial de la vida.

Recomendable para mentes abiertas, reposadas, y poéticas.

Ese oscuro objeto del deseo

Luis Buñuel, 1977

Con “Ese oscuro objeto del deseo” (Francia, 1977), se cerraba la filmografía de Buñuel, el brillante director turolense autor de numerosos títulos, entre los que se encuentran algunos de los más interesantes de toda la historia del cine mundial.

Después de este trabajo, todavía llegaría a emprender “Agón”, un proyecto que finalmente no se llevaría a cabo, y en el que el director pensaba trabajar con el tema de los cuatro jinetes del Apocalipsis de fondo.

“Ese oscuro objeto del deseo” pese a ser el fin de su carrera, no supone un conclusión en sí o un carpetazo a la misma, ni siquiera la culminación. Es una obra más, otra, que sin resplandecer por encima de trabajos suyos anteriores, por supuesto no carece de interés en absoluto, como no le falta tampoco a ninguna de sus 34 películas desde aquel inicial “Un perro andaluz” de 1928.

Y como no podía ser de otra manera, Buñuel vuelve a vestir esta última película con gran parte de los elementos Sigue leyendo

Expiación

Joe Wright, 2007

Segundo trabajo ‘a lo grande’ de Joe Wright. Historia (de fondo) de la naciente pasión entre dos jóvenes británicos, de diferentes clases sociales, que se ven salpicados por la falsa acusación de un hecho ajeno a ellos, y que les obliga a separarse, con la segunda guerra mundial llamando a la puerta.

La película arranca con un despertar narrativo más que interesante, donde Wright obsequia tanto a los personajes como a sus intérpretes, con esos momentos pseudo-privados, necesarios para que crezcan y se desarrollen en la retina del espectador, y le permitan a éste fotografiar su personalidad, su momento, o su pensamiento.

Los actores le aceptan el guante y, rozando la excelencia, se nos presentan en unos pocos planos, suficientes para que creamos que les conocemos de toda la vida.

La primera parte de la película transcurre con una adorable parsimonia, en la que la información aportada es la justa, y los hechos los necesarios, ni uno más ni uno menos. Incluso se permite el director un par de deja vùs, con cambio de punto de vista incluido, no solo interesantes, sino oportunos, aunque tampoco sean necesarios.

Pero es tras el incidente acusatorio, es la segunda parte de la película, cuando se me atraganta, cuando la notamos espesarse, y su digestión es más pesada. Aquí los personajes se pierden en su infierno particular, de guerra y/o de desarraigo emocional, pero también desaparece la soltura narrativa que vimos al principio. El ritmo carece de la fuerza que la historia (solamente la historia) podía haberle dado, y Joe Wright no parece encontrar el ingrediente mágico para arreglar este cocido, ni siguiera con el recargado plano secuencia de la playa, tan deslumbrante como innecesario.

Aquí, en medio de la guerra, continuamos con la historia de los tres personajes principales, salpicados por nuevos saltos en el tiempo, ahora ya no tan agradecidos, pues lo poco agrada y lo mucho cansa. El aburrimiento se adueña de uno, y los personajes van de un lado para otro, más perdidos si cabe que el propio director.

Y entre cansinos flashes backs, reencuentros imposibles, y tediosos deambulares purgatóricos, y tras una escena con aspiraciones de clímax autoflagélico, llegamos al final de la historia, a esa elipsis increíble con sabor a epílogo con intención manifiesta y conseguida de descolocar al espectador y decirle: “mírame a los ojos, que te estoy hablando, y te estoy contando de qué va esto, por si el título no te lo ha aclarado antes de empezar”.

Nominados a los premios César 2008

La próxima edición de los franceses premios César 2008, que se celebrará el 22 de febrero, tiene como principales favoritas a La vie en rose y Un secret, con once nominaciones cada una.

El conjunto de dichas nominaciones queda como sigue:

Mejor película
La Graine et le mulet – Abdellatif Kechiche
La vie en rose – Olivier
Dahan
La escafrandra y la mariposa – Julian Schnabel
Persépolis – Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud
Un secret – Claude Miller

Mejor actor
Mathieu Amalric – La escafandra y la mariposa
Michel Blanc – Los testigos
Jean-Pierre Darroussin – Conversaciones con mi jardinero
Vincent Lindon – Those Who Remain
Jean-Pierre Marielle – Let’s Dance!

Mejor actriz
Isabelle Carré – Anna M.
Marion Cotillard – La vie en rose
Cécile de France – Un secret
Marina Foïs – Darling
Catherine Frot – Odette, una comedia sobre la felicidad

Mejor actor secundario
Sami Bouajila – Los testigos
Pascal Greggory – La vie en rose
Michael Lonsdale – Heartbeat Detector
Fabrice Luchini – Las aventuras amorosas del joven Molière
Laurent Stocker – Juntos, nada más

Mejor actriz secundaria
Julie Depardieu – Un secret
Noémie Lvovsky – Actrices
Bulle Ogier – Let’s Dance!
Ludivine Sagnier – Un Secret
Sylvie Testud – La vie en rose

Mejor director
Olivier Dahan – La vie en rose
Abdellatif Kechiche – La Graine et le mulet
Claude Miller – Un secret
Julian Schnabel – La escafandra y la mariposa
André Téchiné – Los testigos

Mejor ópera prima
Those Who Remain – Anne le Ny
Just About Love? – Lola Doillon
Water Lillies – Céline Sciamma
Persépolis – Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud
Tout est pardonné – Mia Hansen-Love

Mejor película extranjera
4 meses, 3 semanas, 2 dias – Christian Mungiu
Al otro lado- Fatih Akin
La noche es nuestra – James Gray
Promesas del Este – David Cronenberg
La vida de los otros – Florian Henckel von Donnersmarck

Mejor actriz revelación
Audrey Dana – Crossed Tracks
Adèle Haenel – Water Lillies
Hafsia Herzi – La Graine et le mulet
Clotilde Hesme – Les Chansons d’amour

Mejor actor revelación
Nicolas Cazalé- The Grocer’s Son
Grégoire Leprince-Ringuet – Les Chansons d’amour
Johan Libéreau – Los testigos
Jocelyn Quivrin – 99 F
Laurent Stocker – Juntos, nada más

Mejor guión original
Olivier Dahan – La vie en rose
Julie Delpy – 2 días en París

Abdellatif Kechiche – La Graine et le mulet
Anne le Ny – Those Who Remain
Laurent Tirard y Grégoire Vigneron – Las aventuras amorosas del joven Molière

Mejor guión adaptado
Claude Berri – Juntos, nada más
Christine Carrière – Darling
Ronald Harwood – La Escafandra y la mariposa
Claude Miller y Nathalie Carter – Un secret
Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud – Persépolis

Mejor banda sonora original
Alex Beaupain – Les Chansons d’amour
Olivier Bernet – Persépolis
Alexandre Desplat – Intimate Enemies Zbigniew Preisner – Un secret
Archie Shepp – Let’s Dance!

Mejor diseño de producción
Françoise Dupertuis – Las aventuras amorosas del joven Molière
Thierry Flamand (ADC) – Second wind
Jean-Pierre y Kohut Svelko – Un secret
Christian Marti – Jacquou le croquant
Olivier Raoux – La vie en rose

Mejor fotografia
Yves Angelo – Second Wind
Gérard de Battista – Un secret
Giovanni Fiore Coltellacci – Intimate Enemies
Janusz Kaminski – La escafandra y la mariposa
Tetsuo Nagata – La vie en rose

Mejor sonido
Antoine Deflandre, Germain Boulay y Eric Tisserand – Intimate Enemies
Guillaume Le Braz, Valérie Deloof, Agnès Ravez y Thierry Delor – Les Chansons d’amour
Thierry Lebon, Eric Chevallier y Samy Bardet – Persépolis
Jean-Paul Mugel, Francis Wargnier y Dominique Gaborieau – La escafandra y la mariposa
Laurent Zeilig, Pascal Villard y Jean-Paul Hurier – La vie en rose

Mejor montaje
Ghalya Lacroixet Camille Toubkis – La Graine et le mulet
Véronique Lange – Un secret
Richard Marizy y Yves Beloniak – La vie en rose
Stéphane Roche – Persépolis
Juliette Welfling – La escafandra y la mariposa

Mejor vestuario
Marit Allen – La vie en rose
Jacqueline Bouchard – Un secret
Corinne Jorry – Second Wind
Pierre-Jean Larroque – Las aventuras amorosas del joven Molière
Jean-Daniel Vuillermoz – Jacquou le croquant

Mejor documental
Animals in Love – Laurent Charbonnier
Terror’s Advocate – Barbet Schroeder
Les Lip, l’imagination au pouvoir – Christian Rouaud
Le premier cri – Gilles de Maistre
Regreso a Normandía – Nicolas Philibert

Mejor cortometraje
Deweneti – Dyana Gaye
Le Mozart des pickpockets – Philippe Pollet-Villard
Premier voyage – Grégoire Sivan
La promenade – Marina de Van
Rachel – Frédéric Mermoud

XXY, ¿dónde estás, sexo mío?

Lucía Puenzo, 2007

Un cirujano plástico se desplaza con su mujer e hijo quinceañero a Uruguay, a casa de una familia (padres e hija también quinceañera) que vive en las afueras de un pueblo de pescadores. El motivo queda en el aire al inicio del metraje, pero conforme pasan los minutos, van apareciendo determinadas pistas que nos llevan a descubrir el conflicto que la niña Alex (Inés Efron) y sus padres (Ricardo Darín y Valeria Bertuccelli) llevan afrontando y a la vez escondiendo desde el nacimiento de aquella.

Álex, que no es lo que parece, aunque tampoco es lo que no parece, y ahí reside el meolo de la historia, ejerce una particular atracción en Álvaro (Martín Piroyansky), el hijo de los huéspedes, que le llevará a un acercamiento-descubrimiento sobre sus sexualidades.

Interesante trabajo en la dirección de la directora argentina (La puta y la ballena) que ha sabido contarnos una historia difícil y lejana para el común de los públicos, y que va más allá del simple y típico descubrimiento de la identidad sexual adolescente, adentrándose en terrenos muy delicados, en los que los personajes tendrán que decidir hacia dónde se dirigen.

Muy correcto trabajo interpretativo en conjunto, pero sobre todo destacando la joven actriz Inés Efron, y el siempre solvente Darín, que una vez sí y otra también, es una grantía de acierto ante la cámara.

Una película directa, sin florituras ni sensiblerías, que raya en la dureza pero sin quedarse a vivir en ella, con unos paisajes agrestes y a menudo vacíos, a los que los protagonistas se mudaron para huir del bullicio y de los indiscretos que siempre acaban por volver.

Una historia con un desenlace lógico y adecuado, al que llega por un camino creíble, no sin antes enseñarnos un par de piedras encontradas en el mismo.Una película que ha ido echando a la saca diversos premios de diversos festivales en los últimos meses, Cannes incluído.

Aquí tenéis el trailer: