El violín

Francisco Vargas, México 2005

Historia de unos campesinos en la lucha de guerrillas contra el ejército del gobierno mexicano, que tras ser expulsados de su aldea intentan recuperar las armas allí escondidas. Un anciano violinista (Ángel Tavira) intentará volver a por ellas, para lo cual se prestará a entablar una relación de falsa amistad con el capitán de las milicias, a quien le interesa la música que el viejo toca con su violín.

Relato que adquiere tintes de fábula épica, de esas cuyo transcurrir de boca en boca, de abuelos a nietos, hacen que perdure entre los campesinos la ilusión, la esperanza de alcanzar algún día la victoria, o la libertad.

Una película tierna y dura al tiempo, en la que lo poco que se tiene lo es todo, y por ello la vida transcurre más al servicio de una causa que paralela al lado de ésta, alimentada por unos valores y unos ideales tan caros que solo los miserables que no tienen nada que perder pueden permitirse pagarlos.

Destacar la formidable puesta en escena de esta película, con unos encuadres tan estudiados que hacen del entorno, de la selva, algo que trasciende de las dos dimensiones. Una ambientación que se acompaña de una fotografía húmeda y fangosa, con un sucio blanco y negro derrotista, amargo y cansado.

Numerosos premios han ido cayendo en la saca de esta cinta, gracias a los cuales ha podido verse primero por todo México, para ir trascendiendo después más allá de sus fronteras, pese a los esfuerzos del gobierno por boicotear su distribución.

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American Visa

Juan Carlos Valdivia, 2005

Mario (Demián Bichir) es un profesor de inglés que aspira a dejar su boliviana patria para marchar al sueño americano, y encontrarse allí con su hijo que está estudiando en Florida. Ante las trabas de la embajada para proporcionarle el visado se plantea recurrir al mercado negro para obtener el preciado documento, pero el precio de esta opción está muy por encima de sus posibilidades.

Mientras sopesa su situación, Blanca (Kate del Castillo) intenta conquistar el corazón de Mario, al que quiere unirse para abandonar, de paso, su profesión de streeper, de la que ya empieza a cansarse.

Partiendo de una novela de Juan de Recacochea, esta es la historia llena de amarga ternura, con personajes cuyas vidas tienen gran valor, por lo impredecible del mañana en el país más tercermundista de Sudamérica. Las localizaciones en la capital del altiplano, y el contraste de mentalidades que nos acompaña en esta coproducción México-Boliviana, nos muestran una experiencia visual en la que es sumamente agradable dejarse llevar, como en ese paseo en barca por aguas del Titicaca con el cielo casi al alcance de la mano.

La historia evoluciona hacia derroteros tan lógicos como indeseados, destilando con gran elegancia las emociones que cada personaje lleva dentro, desde la esperanza hasta la amargura, pasando por el miedo, la angustia o el amor. Un camino recorrido por Mario, al final del cual hallaremos ese aprendizaje, esa moraleja que como un agridulce puñetazo en el estómago nos devuelve a la realidad de que para ser feliz hay que aprender a conformarse con lo que se tiene, y que las reglas impuestas por los fuertes suelen ser favorables solo a ellos.

American Visa estuvo nominada en los pasados Goya como película extranjera de habla hispana, teniendo que ceder ante la argentina “Las manos“, que se volvió con la estatuilla. También fue la seleccionada para viajar a los Oscar en la misma edición.