Chantaje

Mike Barker, 2007

Chicago. Neil Randall (Gerard Butler: 300, El fantasma de la ópera, Timeline…) es la viva imagen del éxito: guapo, profesionalmente triunfador, buen padre de Sophie, y mejor marido de la resignada esposa Abby (Maria Bello: Una historia de violencia, World Trade Center, The cooler…), eclipsada por los éxitos de su esposo y cuya misión en la vida es abandonar su trabajo de fotógrafo para cuidar a su hija y ser la sumisa y hogareña mujer que todo triunfador tiene en casa, en pro del bien conyugal.

Esta bella estampa se desmonta de un plumazo cuando el desconocido Ryan (Pierce Brosnan) aparece en sus vidas para, sin ninguna explicación, secuestrar a la pequeña Sophie y someter a la pareja a lo que parece una gymkana de pruebas y ejercicios de renuncia a todo lo que tienen y que representa su felicidad.

Siendo el thriller, junto a la comedia o el fantástico, uno de los géneros de corte más comercial, es esperable que en ocasiones prostituya alguno de los cánones estándar de la realización cinematográfica en pro de unos usos y unas formas algo apartadas de lo que un purista podría esperar. Vendría a ser algo así como las concesiones que diferentes entornos o culturas imprimen al uso de un idioma inicialmente común, que con el tiempo derivan en lo que conocemos como jergas del lenguaje.

No obstante, tanto la comedia como el fantástico toman habitualmente esta vereda con el fin de desvirtuar la realidad, ya sea para mofarse de ella o bien para estimular nuestro asombro, pero dentro de la honestidad y la transparencia, ya que esa es al fin y al cabo su premisa, su objetivo.

No es lo mismo en el caso del thriller, ya sea político, de acción, o psicológico como en este caso que nos ocupa, pues el objetivo de este género y el de “Chantaje” en particular, es narrar una historia improbable dentro de los márgenes de lo cotidiano, acotada bajo la mirada de lo verosímil, lo coherente y, sobre todo, lo creíble, es decir sin traicionar la realidad.

Y es por eso por lo que mientras el espectador participa con la inocencia y la gratitud de un niño, en historias sobre bichos extraterrestres que comen personas y tienen ácido como sangre o en ratas que hablan y cocinan en restaurantes de alta cocina francesa, puede encontrarse en cambio algunas dificultades para, ante un plan trazado de antemano por un psicópata resentido, retorcido y despiadado, que infringe la ley, que humilla a sus víctimas, y sobre todo que las coloca al borde del abismo racional y emocional, teniendo milimétricamente previstas cada una de sus reacciones así como de los acontecimientos fortuitos o no, de la escena en la que actuarán, aceptar que efectivamente ese perverso plan salga cumplido al pie de la letra.

Y es que me perdonaréis (o no, libertad ante todo) que hace ya algún tiempo me desmarcara de este tipo de propuestas en las que una historia que va de realista necesite de mi colaboración como espectador crédulo e infantiloide para que funcione verosímilmente.

Otro de los problemas que suelo achacar a guiones como este, escrito en dos plumazos, es que el mayor de los esfuerzos que se pide al espectador, aparte de los seis o siete euros de la entrada, es creerse que todo el cúmulo de circunstancias y aconteceres narrados están al servicio de una noble causa más increíble todavía, cuya resolución explicativa se va a servir al final, cuando ya el pobre y sometido consumidor de cine acepta lo que le echen.

No es este el caso, pues para cuando “Chantaje” se ha ido convirtiendo en un encadenado de varios episodios inconexos que nos hace temer lo peor, se acerca el desenlace, y con el sabor dulzón de una reconciliación de amantes adolescentes, nos ofrece una explicación relativamente convincente de las motivaciones de ese señor que ha estado jugando a ser el diablo particular de nuestros chicos. Y digo relativamente, porque aparte de previsible, si alguien al salir del cine se quiere preguntar si realmente era necesario todo este esfuerzo (para torturar a una mariposa, referencia que Nell es obligado a leer en un momento de la película en “Epístola a Arbuthnot” del poeta Alexander Pope), está en su perfecto derecho de hacerlo. Yo lo hice, pese a este arrebato de benevolencia.

“Chantaje” nos propone de esta forma casi ínfula, una penitencia purgativa sobre los pecados de la hipocresía, la falsa estampa y del sueño americano como eufemismo de la avaricia. Algo parecido a lo que ya vimos en la algo más acertada Última llamada (2002), que contaba con Joel Schumacher y Collin Farell como principales artífices. Y se nota la diferencia, pese a que aquella tampoco era para echar cohetes.

Interpretación floja de todo el reparto, con especial mención para Gerald Butler, que deambula a lo largo y ancho de toda la película, buscando desesperadamente a su personaje, y con el fallido intento de Pierce Brosnan (uno de los productores) que, deseoso de descerocerosietearse, anda como loco buscando un papel que le abra las puertas al resto de estereotipos. O mejor aún que se las cierre definitivamente, para ser así capaz de partir de cero en cada nueva propuesta que se encuentre, algo que no parece fácil cuando has estado varias veces al servicio de Su Majestad, y no te llamas Sean Connery. Y es que más que buscar papeles diferentes (este no lo es, pese al descarado ejercicio de transfuguismo) debería preocuparse más por trabajar la interpretación más allá de la mirada de póker con chispa que les dedicaba a las espías de la famosa saga.

Resumiendo, un ejemplo más de cómo maltratar un género, recomendable para los que siguen escribiendo la carta a los Reyes Magos, o los que no han visto todavía Última llamada.

Y para los que se quieran ahorrar los 6 o 7 euros, aquí tienen el trailer, que lo cuenta prácticamente todo, pero con el detalle de que dura solo 2 minutos.

Anuncios

2 comentarios

  1. Esta (Butterfly on a wheel, si no recuerdo mal, precisamente lo que lee el protagonista) la vi hace unos meses, alentado por los altos ratings que parecía tener… y pese a que tiene un par de momentos interesantes al principio, va cuesta abajo y sin freno conforme va avanzando. Obviamente… no la puse en la lista Chipre, jejeje ;)

  2. Efectivamente, la frase se la hacen leer al protagonista en la azotea.
    No me extraña que no esté en la lista Chipre, ni en muchas otras listas que habrá por ahí.
    Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: