Pozos de ambición, y agujeros de guión

A ver, señores. Pozos hay; muy bien. Y ambición, también. Pero si el señor que hace una película la quiere llamar “Habrá sangre”, ¿por qué misteriosa razón le tenemos que tocar los respetables al asunto?

Cartel de la pelãulaCreedme si os digo que mi pregunta tiene más miga que un simple dedo acusica y fastidión. Y me explico.

La película, en general, no me ha gustado. Tiene cosas destacables, como enseguida comentaré, pero son más, o si acaso más notables las que flaquean.

Nos situamos a principios del SXX, y asistimos a la evolución de un interesante periodo en la historia estadounidense, en la del despegue económico e industrial que consolidarían a este país como la potencia mundial número 1. Recursos naturales, más gente emprendedora (o ambiciosa) es igual a crecimiento garantizado. Y si de recursos naturales se trata, aquí tenemos al rey de los últimos 100 años, y de bastantes décadas venideras, para chirrío de dientes de los ecologistas, el oro negro.

El retrato sociocultural, geográfico e incluso histórico está bien hecho, bien articulado con apuntes varios como la presencia y la influencia del ferrocarril y sus costes, que fomentaron la aparición de los oleoductos; los rencores post guerra civil, de lo que en nuestro país algo sabemos; la iglesia o falsa tabla de náufrago a la que se aferra el vacío populacho; o la algarabía con la que empresarios, especuladores y oportunistas, de todas procedencias y de múltiples condiciones, retozan en una vasta tierra en la que parece haber pastel para todos.

Todo ello merece ser visto, como si se tratara de un cuadro que además está espléndidamente fotografiado por Robert Elswit (Michael Clayton, Good nigth and good luck…), con unos planos que hacen bellos los terrenos áridos, las extensiones agrestes, los charcos de negros espejos, y el pertinente Oscar de la categoría a la saca.

En el lado formal, la dirección también es solvente y la cámara está bien colocada en los estáticos y conducida en los travellings, dando lugar con ello a un más que interesante resultado visual.

Todo esto en cuanto a la puesta en escena, la escenografía, la ambientación, el animal de compañía, si queréis llamarlo así. Un resultado más que meritorio, hasta que nos metemos en harina.

Daniel Day LewisPorque, aparte de todo esto… ¿qué me quieres contar, querido Pablo Tomasete mío, con ese señor de mostacho y mala uva que cojea y que has puesto a despotricar durante toda la película?

Que sí, que lo de la ambición, lo del título en español, vale, que el tío es ambicioso. ¿Algo más? Me estoy refiriendo a que el personaje de Daniel Plainview (Daniel Day Lewis), buscador de plata reconvertido a buscador de petróleo, y protagonista indiscutible de la película, sobre quien gira esta historia de -a saber, ambición y pozos-, realmente no aporta mucho a todo lo anterior, porque no termino de enterarme de dónde viene, ni a dónde va, ni que busca, ni siquiera si busca algo, existencialmente hablando.

Su perfil como personaje está plagado de agujeros que si se hubieran rellenado antes de gritar acción, sabríamos el porqué de ese carácter tan agrio, de su odio hacia la gente, de porqué huye y posteriormente reniega de su hijo, el pirómano espontáneo (¿por qué lo hace, alguien lo sabe?), qué pasó realmente con su mujer y como lo sobrellevó… y es por eso que tenemos que conformarnos con ver al personaje, al maniquí, porque nos quedamos sin entenderlo como personita.

Algo parecido ocurre con el personaje secundario, el predicador Ely Sunday (Paul Dano), otro ambicioso, pero de lo suyo, osease convertirse en líder espiritual de su comunidad y fundador de la Iglesia de la Tercera Revelación, a través de la farsa, la mentira y el fraude (otra santísima trinidad) como herramientas de trabajo. Un interesante personaje pero que como ha salido de la misma pluma de Paultomasito, ahora guionista (que se levantó un día el año pasado y se encontró una nominación al Oscar debajo de su cama, y estoy hablando exclusivamente del guión, porque no me he leído la novela “Oil” de Upton Sinclair, en la que está basado), que Daniel Plainview nos ocurre otro tanto de lo mismo. Vamos a tener que echarle kilo y medio de fe, y creernos religiosamente –ja-, que este curilla Paul Dano y Daniel Day Lewises así y ya está. Nada de preguntarnos por qué o cómo o cuándo empezó su devoción o dedicación, qué le lleva a ser tan embaucador y tan atractivamente repulsivo, y por supuesto, qué le lleva a volver tras años de misiones (tal vez no nos importe, nos diría el guionista), y sobre todo a humillarse, a sucumbir ante el ya esperpéntico Plainwiew del final de la historia, a la cual llegamos con un golpe de teletransporte o elipsis inconexa, la enésima de la película. No obstante, estamos hablando de un secundario, por lo que el problema podría ser también de secundaria magnitud.

En el caso más grave de Plainwiew, personaje complejo pero que a la vez peca de plano, el director le dedica minutos, casi lo homenajea, lo idolatra, y se lo come con la cámara conforme avanza la historia, a fin de acercárnoslo hasta casi lo aberrante, con el fin (digo yo) de suplir, más bien inútilmente, lo que no puede hacer el guión, intensificando los efectos de su paranoia, de su locura o de su ambición, o haciéndolo más malo de lo que Daniel Day Lewis ha sido capaz, pero no por ello más humano o, como he repetido varias veces, entendible y por tanto verosímil.

Y este es otro grano que no quiero dejar sin rascar, y que me perdonen los académicos del Óscar otra vez, pero parece ser que este año tocaba histrión (hola, Marion Clotillard, guapa, reina mía…). Porque en mi opinión, la maquinaria de tics, rictus, babeos y muecas que tiene el señor Lewis (que me parece un gran actor, aclarado queda), está tan de sobras, aquí como ocurría en Gangs of New York, película con la que encuentro bastantes parecidos.

Y por favor, vuelvo a recomendar expresísimamente el visionado en VO, pues la versión doblada está a millas de distancia de la original.

En definitiva, la historia de un pocero ambicioso (debe ser eso, a tenor de la traducción del título) hecha a retazos mal hilvanados de su vida, con agujeros narrativos que no permiten entenderle a él, ni a su carácter ni a su locura, pero visualmente muy atractiva. Una historia acompañada también con una música interesante, la de Jonny Greenwood, el guitarra de Radiohead, pero tal vez excesiva en intensidad, llegando a apoderarse en ocasiones del protagonismo de la obra, cosa que en mi opinión siempre es un claro error.

Como siempre, os dejo el trailer, por si alguien todavía no la ha visto.

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5 comentarios

  1. no en tens ni idea. ets patetic

  2. Gracias por tu comentario. Estoy aprendiendo.

  3. Una crítica arriesgada a la vez que entusiasta (aunque de forma negativa para Paul Thomas Anderson, claro). A mí personalmente la película me pareció muy buena, no la mejor del director pero si merecedora de los éxitos que está cosechando.
    Personalmente creo que tanto el inicio como el final son simplemente deliciosos y retratan a los personajes (al de Day Lewis) mejor que 100 minutos de película de cualquier otro director. El resto de película no sólo nos permite ver la evolución del personaje (sí, a nivel de ambición, como bien decías pero también a nivel personal, creo que es un personaje bien armado y al que es fácil de entender prestando atención a sus decisiones y a cómo Paul Thomas Anderson lo retrata, es decir, en qué planos utiliza, qué hay en esos planos, la fotografía que utiliza a cada momento, etc.).
    No sé, podría pasarme horas hablando de esto XD pero sin duda tomo nota de tu crítica y le daré vueltas para tratar de ver si realmente tiene huecos en el guión y yo los pasé por alto porque estaba ensimismada… (que podría ser!)

    Ah! Y sobretodo, no dejes nunca de aprender. Los mejores críticos nunca dejan de hacerlo y por eso son buenos ;)

    Saludos y muchos ánimos!

    Mónica

  4. Hola Mónica. Gracias por tu comentario, que me parece el más interesante que he tenido en este blog hasta ahora, que tampoco es decir mucho, claro ;).
    Coincido contigo en la calidad del comienzo de la película, me parece muy bueno. En cuanto a los agujeros, me refiero principalmente a los saltos temporales que, en mi opinión, no están bien articulados, y dejan algo cojos tanto al personaje como al relato.
    Es cierto que a veces me entusiasmo cuando discrepo de la generalidad, y me animo a plasmarlo. En este caso, Pozos de ambición no me parece una mala película, pero tampoco buena. Y creo sinceramente que el resultado final es lo que el director quería que fuese. Otra cosa es que yo comulgue con ello.
    Seguramente tu tienes razón también, pues ese es el encanto de lo subjetivo.

    Hasta pronto
    pfa

  5. Ya se que este post es mas viejo a no poder, pero al leerlo no me he podido resistir. No te has enterado de la misa la mitad. El hijo, no es su hijo, es un crio al que adopta cuando su padre muere durante la perforacion de un pozo. Por eso al final de la pelicula al “despedirse de su hijo” le dice, you were a bastard in a basket in the middle of the desert, you’re not my son, just a bastard froma basket. Te suena? Luego, que mas da si es asi de hijodeputa por sus traumas o por que coño? me da lo mismo, lo importante es lo que el quiere, forrarse y quedarse solo, y a partir de ahi que los demas imaginen, es un antisocial, utlra-competitivo, curtido como el que mas, y con tendencia al sadismo. Por cierto, en el guion original, se ve que el tio es impotente, segun palabras textuales le dice al, en esa escena supuesto hermano, posterior victima del revolver del petrolero por inventarse su identidad, “my cock doesn’t work”. Pero el director omitio ese dialogo para que tontolavas con complejo de Freud, no redujeran la personalidad de ese hombre a la nulidad funcional en el aspecto sexual, de su pene.
    Te doy la razon, en VO es extremadamente superior, de hecho doblada no vale ni un tercio de lo que vale en ingles. Daniel Day Lewis hace un trabajo excelente, con o sin Oscar, me dan lo mismo esos premios, es un actor brutal, transmite lo que no transmite nadie, y si, babea, porque esta rabioso resacoso y amargado. Y aunque “sobreactuara” (aunque eso de sobreactuar es una estupidez, se actua bien o mal, pero no mas de lo presuntamente debido) que problema habria?, es una pelicula, DEBE transmitir, no debe comportarse como tu vecino para parecer “real”, los personajes son conceptos, llevan sus sentimientos a los extremos, esa es la gracia de esa clase de personajes. En cuanto a eso de que el personaje es plano por culpa del guion, te vuelves a equivocar, que necesidad tienes de saber porque es asi, simplemente lo es, me da lo mismo si su padre le pegaba o no, hubiera ganado la pelicula??? simplemente es una trama, de como una persona junto otro secundario hacen chocar sus personalidades e intereses y afectan a su entorno.
    La musica, en ciertos momentos roba protagonismo a la trama? la musica define la trama, la musica hace lo que no hacen los dialogos o los gestos o la fotografia, la musica transmite determinada situacion, cada vez mas tensa, la musica en esta pelicula le hace ganar mucho, y añade informacion, y pasion al film, nos dice lo que pasa, y nos hace meternos en lo que pasa, porque al fin y al cabo nos hace sentir cosas, por lo menos a mi. Sobre la actuacion y el personaje de Paul Dano, Eli, creo que es excepcional, otra vez me da lo mismo que le ha llevado a ser asi, porque vamos a ver, si lo que nos importa es saber porque los personajes son como son terminariamos hablando de genetica, psicologia social y antropologia. ME DA LO MISMO EL PORQUE, LO IMPORTANTE ES QUE ES ASI.

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