Tirar la piedra y esconder la mano

Me hago un lío, dentro de toda esta amalgama de definiciones en torno al formato documental, cuyas demarcaciones limítrofes no me quedan demasiado claras: docudrama, docuficción, falso documental… son conceptos que me suenan y me sirven todos por igual para encasillar a cualquier híbrido de dicho formato, mientras no me explique alguien la diferencia.

En este caso me referiré a Fast Food Nation, de la que, por mucho que se empeñen sus autores en lo contrario, yo califico de documental disfrazado. Y es que en realidad es eso, un film sobre un libro que a su vez es un estudio sobre una situación sociolaboral en el marco de las cadenas de comida rápida. A esto le ponemos una trama de personajes y así cuela como largometraje dramático… pues lo siento, pero no. Fast Food Nation es un documental; no en toda regla, pero sí un pseudo-documental, uno de esos híbridos de los que hablaba antes, y además un docuficción (me quedo arbitrariamente con esta definición) malo, no tanto por los resultados o por las pretensiones, sino por la relación entre las segundas y los primeros.

De entrada se plantea un tema principal, el que da nombre a la película, que trata de cuestionar la calidad y la salubridad de la comida rápida de las hamburgueserías. Pero Richard Linklater no se queda allí, y va mucho más allá, poniendo sobre la mesa un menú de temas sociales actuales y candentes, como la inmigración ilegal, las drogas, los accidentes laborales, la especulación urbanística, el activismo ecologista, o el crecimiento y maduración post-adolescencia, y su inseparable cuestionamiento del sentido de la vida (el espectador con ganas de ir al baño puede hacerlo durante el tópico y desgastado discurso del tío Pete / Ethan Hawke).

Con semejantes cartas, Linklater no sabe jugar la baza que le ha sido dada, y se limita a tirar la piedra y esconder la mano, no entrando de lleno en ninguna de las harinas planteadas. Es decir, ya sé que existe la droga, ya sé que hay accidentes laborales, ya sé que la comida rápida no es garantía (ni ninguna manufacturada) de pureza, que en cualquier sitio te pueden escupir en tu hamburguesa, y ya se que deberíamos cuidar más el planeta. Pero la película no pasa de ahí, de una muestra escaparateada de esos temas que pretende tocar, parapetándose el director en esa falsa inmunidad que presupone al no dar nombres reales de los implicados. ¿Es para no parecer documentalista, como tanto se empeñan en dejar claro los productores Jeremy Thomas y Malcom McLaren? A mí me suena más a ese irónico chiste de Gila que hablaba de la presión psicológica hacia el asesino, susurrándole por detrás “alguien ha matado a alguien”. No digo que Michael Moore sea el ejemplo, (con quien se comparan en el trailer, que tenéis al final del post) pero al menos él señala con el dedo, mostrando un posicionamiento que Linklater no tiene, o no se atreve a enseñar, y resume la historia con la perorata del personaje de Bruce Willis, bastante bien interpretado, por cierto.

Nota, los que no aprecien mi consejo de no perder el tiempo con este docuficción, que por lo menos lo vean en VO, ya que el doblaje entra a machete decapitando la interpretación de una cinta donde da igual que la mitad de los personajes hablen castellano (también son doblados).

Y por último, y como prueba de mi asepsia y rebuscada objetividad mercantil, aquí tenéis el trailer de la película.

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3 comentarios

  1. A mi me gusto. Un poquito lenta… pero la verdad es que merecio la pena.
    Por cierto, si la vi en VO.
    Saludicos
    Sil

  2. hola jose, yo me ahorro el trailer, pero tu comentario me ha gustado mucho, por cierto a mi también me pasa que ya no se muy bien donde esta el hilo que separa el documental, de el largometraje………………………..de todas formas yo creo que este tipo de documentales sociales son muy necesarios es una forma de descontento con la sociedad en la que vivimos….otra cosa es que el autor se moje más o menos.

    Adeu

  3. Silvia:
    Lo de la lentitud es algo en lo que coincido contigo, y que yo creo achacable precisamente a esa falta de conflicto en el guión, o de denuncia en el docu.

    Luis:
    Es cierto que todo el mensaje denuncia es una muestra de algún movimiento o pensamiento latente en la calle, o en un sector de la misma. Pero ya que nos ponemos a abrir la boca, que por lo menos sea con intención, es lo que le echo en falta a FFN.

    Saludos y gracias

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